Contra todo (MXIII Bienal del Performance. X-Teresa)Mónica Mayer
Sin duda el performance es un género artístico difícil para el público y más en México. De entrada, al desarrollarse en el espacio pero también en el tiempo, requiere un mayor compromiso por parte del espectador. A diferencia de un cuadro o un dibujo que podemos descartar en dos segundos si no nos interesa, los performances pueden durar veinte minutos, pero también veinte horas. Pero además en nuestro país carecemos de una estructura que facilite su apreciación: hay poca información publicada en español y menos aún sobre su desarrollo en México, por lo que el público se acerca cargado de prejuicios que ha ido adquiriendo gracias a la prensa amarillista o los rumores vagos. Además, lo único en lo que los expertos parecen concordar es que el performance sigue siendo un género obstinado en evadir toda definición, pero que frecuentemente se deleita en ser provocador y crítico. Para colmos, por deficiencias de los espacios en los que se presenta o absurdos romanticismos que pretenden enfatizar lo "alternativo" del performance, el valiente interesado casi siempre se ve obligado a sentarse en el suelo para ver la obra o permanecer hora parado tratando de adivinar que sucede entre las nucas de los que de enfrente. Y, sin embargo, del 13 al 23 de octubre se presentó la Octava Muestra Internacional de Performance (Utopía/Distopía) en ExTeresa ante un público atento y estoico. Un público que, como en otras ocasiones, se sabe parte fundamental de la obra.